Malalai Joya / Diputada afgana
«Han intentado matarme por criticar a los que controlan Afganistán»

«Los señores de la guerra hablan de democracia, pero son peores que los talibanes»

La Razón, 21 de noviembre 2007
Macarena Gutiérrez

Malalai Joya
La diputada afgana Malalai Joya- GORKA LEJARCEGI

MADRID- El aspecto de Malalai Joya no hace justicia a su entereza. De baja estatura y mirada algo perdida, esta diputada afgana se ha enfrentado, ella sola, a los poderosos señores de la guerra ahora recoventidos en parlamentarios. La han intentado matar en cuatro ocasiones, ha sido amenazada, humillada, ultrajada y ella, cada vez, se ha crecido ante los golpes. Su firme determinación recuerda a la de otras líderes que, antes que ella, se la han jugado por defender los derechos de las mujeres. Esta semana está en Madrid invitada por la Asociación por los Derechos Humanos y la Comisión de Ayuda al Refugiado para participar en la Semana de la Solidaridad de la UAM.

- ¿Por qué la expulsaron del Parlamento el pasado mes de mayo?

- Me echaron por decir la verdad. Después de acusar a los señores de la guerra de la Alianza del Norte de criminales, cada vez que iba a hablar me apagaban el micrófono, me amenazaban de muerte y decían que me violarían en plena Cámara. Han intentado matarme en cuatro ocasiones. No existe libertad de expresión, utilizan el Parlamento para su interés y, como son mayoría, promulgan leyes de amnistía para sí mismos. Hacen lo que quieren; están en los tribunales, gobiernos locales, Ejército... Y nuestro presidente está comprometido con ellos.

- ¿Qué opinión le merece el presidente Hamid Karzai?

- En las elecciones el pueblo tuvo que elegir entre lo malo y lo peor, así que se quedó con Karzai. El presidente no ha sido honesto porque dijo que no se iba a aliar con la Alianza del Norte. Este grupo está compuesto por fundamentalistas que entre 1992 y 1996 mataron a 65.000 personas sólo en Kabul y cometieron las violaciones más atroces a niñas y mujeres. Después del 11-S se pusieron el traje y la corbata y comenzaron a hablar de democracia. Son una fotocopia de los talibanes.

- Usted acusa al Gobierno afgano de ser uno de los más corruptos del mundo. ¿También lo es Karzai?

- Él mismo ha reconocido que la mayoría del dinero que llega de la comunidad internacional acaba en manos de políticos. ¿Y por qué no hace nada? La gente le está pidiendo que les quite el poder. La pasividad de Karzai me parece aún peor que la corrupción, y por eso el pueblo no apoya su Gobierno. No controla nada que pase fuera de Kabul.

- ¿Cree que su país está peor que hace diez años?

- EE UU y sus aliados llevan seis años hablando de democracia y derechos humanos. Y lo que está pasando en mi país es que somos uno de los principales productores de opio, la violencia contra las mujeres no deja de aumentar, la seguridad empeora cada día, los atentados suicidas no cesan... Después de seis años, los afganos están atrapados entre dos poderosos enemigos: los talibanes, terroristas antiamericanos, y la Alianza del Norte, que son terroristas proamericanos. Más del 60% vive bajo el umbral de la pobreza. ¿Y usted quiere que haga comparaciones? Los talibanes eran mala gente, igual que éstos, pero al menos la gente lo sabía. Ahora nadie habla de la Alianza del Norte, que es todavía más peligrosa.

- ¿Está en contra de la presencia de tropas extranjeras?

- Nuestra historia ha demostrado que no aceptamos la ocupación. Ninguna nación puede liberar a otra, es responsabilidad del propio pueblo hacer ese sacrificio. Por eso he puesto mi vida en peligro, porque creo que los derechos de la mujer no son algo que nadie tenga que darme. Si hoy me lo dan, después me lo pueden quitar. Estados Unidos atacó Afganistán siguiendo su propia estrategia. Si no cambia de política, acabará haciendo frente a la resistencia de los afganos.

- ¿Por qué cree que el burqa es un instrumento de defensa?

- Yo lo llevo, igual que muchas mujeres en Kabul, porque me da sensación de seguridad. En las regiones de fuera de la capital las mujeres viven en el infierno. Igual que con los talibanes, sólo que ahora los violadores son comandantes de la Alianza del Norte. Se han dado casos espeluznantes, como el de una niña de 11 años que fue secuestrada y violada por señores de la guerra locales y después intercambiada por un perro. Ningún medio de comunicación se atrevió a contarlo.

Madera de líder

Malalai tiene 29 años y en 2005 se convirtió en la diputada más joven del Parlamento afgano. Pronto se hizo evidente que este título no le imponía y comenzó una campaña contra los señores de la guerra que le obliga a llevar escolta, a no dormir dos días en el mismo sitio y a retrasar sin fecha la maternidad «porque así es imposible». Mientras, ha sido propuesta para el Nobel de la Paz y el Premio Sajarov y ya se ha rodado un documental sobre su vida. Dice que la fuerza y el coraje que irradia le llegan del apoyo de su pueblo, y está segura de que «el silencio de la buena gente es peor que los crímenes de los malos». Por eso no se va a callar.