Malalai Joya: Campeona afgana de los derechos de la mujer

"... creo firmemente que aunque pueden pisotear todas las flores, no pueden impedir la primavera."

Radio Nederland Wereldomroep, 4-6-2008
Jamie van Wagtendonk

Malalai Joya
La diputada afgana Malalai Joya- GORKA LEJARCEGI

La mayoría de los afganos tiene una opinión sobre Malalai Joya. Unos la consideran una mujer valiente, otros impía. Algunos la han descrito como la campeona de los derechos de la mujer en su país, pero otros también como comunista y amenaza para la incipiente democracia. En medio de la controversia que se ha desatado en torno a la joven activista, su historia personal ofrece una perspectiva de la frágil democracia afgana, herida con frecuencia por divisiones regionales, religiosas y de género.

Cuando fue elegida para integrar el Parlamento afgano, en el 2005, Malalai Joya contaba sólo 25 años. Recientemente, fue suspendida por tiempo indefinido tras que ella comparara la legislatura con un zoológico. Sin embargo, no es la primera vez que su crítica a los poderosos de su país la coloca en problemas.

Amenazas

A comienzos del 2003, surgió como una dirigente política que luchaba por los derechos de la mujer, y abogaba por excluir del Gobierno a los ‘señores de la guerra'. En medio de la tormenta que desató su crítica, la joven política recibió amenazas de violación, incluso por otros funcionarios, y, entre tanto, ha sobrevivido cuatro intentos de asesinato.

Un año después de su controvertida suspensión, protegida por un amplio dispositivo de seguridad, mas aún blanco de críticas, Malalai Joya lleva su mensaje progresista alrededor del mundo. Actualmente trabaja para la Organization for Promoting Afghan Women´s Capabilities, dedicada a la promoción del desarrollo de la mujer, y denuncia la corrupción que constata entre integrantes del Gobierno afgano. En su reciente visita a Holanda, se concentró en su mensaje, e insistió en que la situación de la mujer en su país apenas ha mejorado desde la caída del régimen Talibán. "En algunas grandes ciudades afganas, la mujer tiene acceso a educación y trabajo," reconoce, "pero en las provincias remotas, la situación de la mujer es incluso peor que antes."

Violencia

La coalición internacional presidida por Estados Unidos tampoco se escapa de su crítica, ya que opina que las potencias occidentales han traicionado a los partidarios de la democracia en Afganistán, al admitir en el Gobierno a los señores de la guerra de la Alianza del Norte, y legitimar prácticas religiosas islámicas que, a su juicio, promueven la violencia contra mujeres y niños. "Creo simplemente que Estados Unidos y sus aliados sólo han contribuido a deteriorar nuestra situación," fulmina la activista afgana. Gracias a su creciente celebridad y a su actual gira internacional, los seguidores de Malalai Joya la consideran como el símbolo de la precaria democracia en Afganistán.

En un breve informe sobre el Legislativo afgano, el pasado verano el Parlamento Europeo calificó la suspensión de la política como una preocupante tendencia en el Gobierno afgano que lo aleja de un sistema verdaderamente democrático.

Deterioro de la democracia

Junto con la reciente aprobación de la ley de amnistía, que impide el enjuiciamiento de personas sospechosas de haber cometido crímenes de guerra en el conflicto afgano, y con las restricciones impuestas a los medios, la suspensión de la legisladora ha despertado sospechas de que la democracia afgana se está deteriorando.

Sin embargo, para Malalai Joya, esto no ha sido razón para detener su lucha por una mayor defensa de los derechos humanos en su país, porque, según lo expresa la activista, "creo firmemente que aunque pueden pisotear todas las flores, no pueden impedir la primavera."