Malalai Joya: “La actual ola de violencia en Afganistán desembocará en una guerra civil en el país y en un nuevo 11S”
La diputada afgana urge a Occidente a “dejar de seguir los pasos de EEUU” y a apoyar a las fuerzas democráticas frente a los talibanes y al Gobierno de Kabul
Estrella Digital, 20 de noviembre 2007
Con la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano a sus espaldas, Malalai Joya —la diputada afgana más joven y la más crítica con el actual Gobierno de Afganistán y sus señores de la guerra— denuncia abiertamente la situación política y social que vive su país, seis años después de la caída de los talibanes. Superviviente de cuatro intentos de asesinato, perseguida y expulsada del Parlamento afgano, entre insultos de “puta” y amenazas de violación de sus propios compañeros, por denunciar sus corruptelas, Malalai Joya llega a Madrid para reclamar a los gobiernos de Occidente apoyo para las fuerzas democráticas independientes de Afganistán y a su lucha por sacar del poder a criminales de guerra que controlan el país con la total permisión del propio presidente Hamid Karzai. “Pido a vuestros gobiernos que dejen de seguir los pasos de Estados Unidos. El problema de Afganistán es la seguridad, la sociedad necesita la ayuda internacional, pero no quiere ocupación, quiere liberación". Y esto sólo llegará, en palabras de Joya, con seguridad, “ya que la si la actual situación de violencia continúa es probable que se produzca una guerra civil en Afganistán y un nuevo 11S”. El discurso que Malalai Joya dio en el 2003 en la Gran Asamblea —la milenaria Loya Jirga donde tribus afganas tomaban decisiones para la creación del sistema parlamentario— dio la vuelta al mundo y puso su nombre en la lista de los políticos amenazados de muerte. La hasta entonces desconocida diputada denunció la presencia de criminales de guerra en la Asamblea y exigió que fueran juzgados ante un tribunal internacional. El resultado de sus denuncias, su propia expulsión del asiento 249 que ocupaba en la Loya Jirga, seguida de amenazas de muerte y de violación y continuas agresiones e insultos. Pese a ello, Malalai (29 años) la diputada afgana más joven, siguió con su compromiso político que le ha llevado a estar entre las candidatas al Nobel de la Paz y al Premio Sajarov del Parlamento Europeo. Este mismo compromiso ha provocado que las intimidaciones personales contra su figura se materialicen en una decisión política. Así, en mayo del 2007, después de una entrevista en la que reiteraba sus denuncias contra el Gobierno afgano ("es peor que un establo o un zoo, porque sus inquilinos son criminales y enemigos del pueblo afgano") la Asamblea de Kabul ordenaba la suspensión de su actividad como diputada, alegando que con sus palabras, Joya había violado el Artículo 70 de una ley que aún no había sido aprobada. Desde entonces, se dice que Malalai Joya no duerme más de dos noches seguidas en el mismo lugar por temor a perder la vida. "¿Por qué quieren matarmae?", se pregunta la joven activista durante su encuentro con la prensa en Madrid, mientras a continuación denuncia abiertamente que el Gobierno afgano está manejado por criminales y señores de la guerra, que los talibanes y los miembros de la Alianza del Norte (que ahora controla el Gobierno) son gemelos. Joya argumenta su denuncia con los recientes ejemplos de secuestros de occidentales en Afganistán: su liberación, gracias al pago de un rescate, viene seguida de la puesta en libertad de talibanes. "El dinero acaba en el poder para financiar acciones terroristas, en un país donde sólo el 2% de la sociedad tiene electricidad y donde el 60% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza con un euro al día". Con estos datos y desde la sede en Madrid de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, la joven diputada afgana urge a los Gobiernos de Occidente, a aquellos con tropas destacadas en Afganistán, a "dejar de seguir los pasos de Estados Unidos" y apoyar directamente a las fuerzas democráticas frente a los talibanes y al Gobierno de Kabul. "La intervención internacional en Afganistán, encabezada por EEUU, no ha llevado al país centroasiático "ni la seguridad ni la liberación". "El problema de Afganistán es la falta de seguridad, sin seguridad no es posible hablar de derechos humanos. Si la actual ola de violencia continúa en Afganistán provocará una guerra civil en el país y un nuevo 11S", advierte Malalai. "Todos los países que están enviando tropas a Afganistán están imitando la política de Estados Unidos de defensa de sus propios intereses", afirmó la parlamentaria. Por ello, añadió, "el Gobierno español" y el resto de países de la coalición "deben ser honestos, funcionar de forma independiente y apoyar a los partidos que luchan por los Derechos Humanos y la democratización". Hombres corruptos en el Gobierno de Kabul Seis años después de la caída del régimen de los talibanes a finales del 2001, los dueños del poder en Afganistán "han cambiado de aspecto físico, ya que los dirigentes de la Alianza del Norte visten de traje y corbata, pero la mentalidad integrista es muy parecida", advierte Joya. "Los dos oprimen a la población, especialmente a las mujeres y los niños". Tanto el Parlamento como el Gobierno de Hamid Karzai están repletos de hombres corruptos que se embolsan los fondos de ayuda que aporta la comunidad internacional, afirmó Joya. En Afganistán "rige la ley de la selva, mientras que la Constitución se queda como un objeto bonito que Karzai guarda en su armario", comentó la diputada. Sus palabras están avaladas por informes de organizaciones en defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch, que denuncia que 24 miembros de bandas criminales, 17 traficantes de droga o 19 hombres acusados de violaciones de los derechos humanos ocupan en la actualidad un escaño en el Parlamento de Kabul. Mención especial requiere la situación de la mujer en Afganistán, donde incluso ha empeorado desde la caída de los talibanes. Citando datos sobre los secuestros, violaciones y suicidios de mujeres en los últimos tiempos, Joya hace hincapié en el de una niña de once años, secuestrada, violada y finalmente intercambiada por un perro. Ante semejante situación, la diputada afgana se atreve a decir que el uso del burka, tan denunciado en la prensa internacional, es un problema menor para la mujer afgana. "Los enemigos de la mujer están en el poder", asegura Joya. Desde diciembre del 2003, cuando denunció públicamente la dominación de los señores de la guerra, Malalai Joya ha sufrido cuatro intentos de asesinato y tiene que desplazarse por su país vestida con un burka y con escolta armada. "En los seis primeros meses del 2007 se suicidaron 250 mujeres, que sentían que no tenían otra opción", prosiguió. "Según Oxfam, sólo una quinta parte de las niñas accede a la educación primaria" y las mujeres son víctimas frecuentes de "violaciones y abusos por parte de los comandantes provinciales". Ella misma fue objeto de amenazas en el mismo Parlamento. "Me han llegado a apagar el micrófono durante las intervenciones y a amenazar con violarme dentro del Parlamento". |