“Las mujeres tenemos que organizar un frente mundial antifundamentalista y progresista”

Malalai Joya sigue expulsada del parlamento afgano y viaja por Europa para pedir ayuda internacional

Derechos humanos, Barcelona, 3 de diciembre de 2007
por Julia López

Malalai Joya

Malalai Joya estuvo invitada por la plataforma ‘Aturem la guerra’ y la organización ‘Dones x Dones’. Esta diputada de 29 años, que se convirtió en 2005 en la más joven y más votada del Parlamento afgano, fue expulsada del hemiciclo cuando comparó el parlamento con un zoo en una entrevista televisiva, en mayo pasado y atacó directamente a los señores de la guerra que bajo el auspicio de las tropas estadounidenses y europeas gobiernan Afganistán. En una entrevista para AmecoPress, comentó su confianza en la lucha feminista

¿Cómo consiguió, a pesar de su juventud, ser elegida diputada por su provincia?

Durante la época de los talibanes dirigí un orfanato y una clínica de salud en Kabul. Solo tenía 23 años, cuando me atreví a presentarme ante la Loya Jirga, el organismo milenario donde las tribus afganas tomaban decisiones antes de la creación del régimen parlamentario, para denunciar la presencia en esa institución de criminales de guerra que en mi opinión debían ser juzgados y no participar en la redacción de la nueva constitución. Me hicieron callar, pero yo no sabía la repercusión que eso iba a tener. Dos años más tarde fui la mujer más votada en las elecciones parlamentarias de la provincia de Farah, de donde yo procedo.

¿Sabía a lo que se arriesgaba cuando hizo aquellas declaraciones en televisión?

Siempre he sabido a lo que me arriesgaba. Mi lucha en el parlamento ha sido muy dura. Hay que tener en cuenta que yo no represento a ningún partido concreto, sino a mi pueblo, y estaba allí para que entraran en el hemiciclo las preocupaciones de la calle. En la puerta las personas se manifestaban por cosas que no se tenían nunca en cuenta. Era imposible avanzar y por eso me atreví a denunciar la presencia en el parlamento y en el gobierno de criminales de guerra. En nuestro parlamento se hacia una parodia de democracia, y tal como dije, y no me arrepiento, parecía un zoológico, donde se habían refugiado los peores animales. Me desposeyeron ilegalmente de mi escaño, de mi trabajo, de mi salario, e incluso uno de los parlamentarios me amenazo de muerte diciendo públicamente que el mismo me tiraría una bomba..

Es la única diputada que se atrevió a pedir que los criminales de guerra se sometieran a un tribunal nacional e internacional.

Tenía que alzar mi voz para defender las injusticias. Sabía que era difícil que los propios criminales aceptaran los juicios, pero no estaba sola. Lo que pasaba era evidente para todos. Algunos y algunas diputadas estaban de acuerdo conmigo pero tenían miedo y no hacían nada, ni siquiera cuando me tiraban botellas, sillas, me pegaban o me hacían callar. Tengo la esperanza de que como ha pasado en otros países a estos criminales se les pueda llevar a juicio. En Finlandia una periodista me dijo que porqué no pactaba con ellos, me retractaba y volvía al Parlamento donde soy tan necesaria. Yo le pregunte “¿tu habrías pactado con Hitler o Mussolini?” Son unos fascistas que detentan el poder, y no hay ninguna garantía de su palabra.

Ha seguido en Kabul, ha sufrido atentados y actualmente vive escondida. ¿Cómo es su vida?

Mi vida es muy dura. Realmente no tengo vida personal. Me casé hace 3 años para llevar una vida como cualquier otra persona, pero ahora hace más de 3 meses que no veo a mi esposo, porque resulta muy peligroso. Vivo escoltada y pendiente de un hilo. Gracias que cuento con una red de ayuda increíble. Voluntarias y voluntarios que me acogen y me cuidan. Figúrate que pese al gran terror que se tiene a la represión, cuando me expulsaron del parlamento, más de 200 mujeres se manifestaron en Jalalabad, el Afganistán Oriental. Para mi resulta un verdadero desafió entrar y salir fuera del país, tengo que moverme rodeada de colaboradores. No se que pasará cuando vuelva, pero necesitamos la ayuda de los países europeos.

¿Cuál es la situación actual de las mujeres afganas?

Están peor que nunca, más controladas por los poderes públicos y por los caciques islamistas, sin posibilidades reales de trabajo, sin poder salir de sus casas. Las cifras cantan: más de 150 casos de suicidios de mujeres solo en el primer trimestre del año. Cada vez hay más asesinadas, violadas y golpeadas que no pueden denunciar a sus agresores. A una niña después de violarla la llevaron a una aldea y la cambiaron por un perro. Contra las mujeres se cometen todo tipo de crímenes y la impunidad continua. Hay que tener en cuenta que en las provincias remotas la situación es peor. Las mujeres tenemos el mismo destino trágico que en otros países, soportar a los islamistas radicales y trabajar porque el país siga adelante.

Hace 6 años, cuando Estados Unidos invadió Afganistán, quisieron aparecer como liberadores que iban a conseguir la paz, y que las mujeres no se vieran obligadas a ir con el burka. Nada de esto ha ocurrido. La reconstrucción solo se ha limitado a arreglar algunos edificios, abrir un centro comercial y un gran hotel.

Para combatir los fundamentalismos y el radicalismo tenemos que empoderar a las mujeres, disminuir el analfabetismo y presionar para que las ayudas internacionales lleguen directamente a las mujeres que demuestren su trabajo comunitario y de desarrollo del país. Ellas han demostrado que son más eficaces para luchar por la paz. La lucha de la plataforma “Aturem la guerra” y la de los movimientos de mujeres sigue siendo muy importante.



Malalai Joya