Miércoles 30 de Junio de 2010
Malalai Joya: “La situación de Afganistán es hoy igual de catastrófica que durante el régimen talibán”
La activista afgana presenta el libro “Una mujer contra los señores de la guerra” (Kailas), con el que quiere difundir su punto de vista sobre la trágica situación en Afganistán y captar la comprensión y solidaridad internacional.
Eva Queralt, asiared, 30/06/2010
Malalai Joya fue la diputada más joven del Parlamento afgano, pero la expulsaron por comparar la institución con un establo. Éste fue el precio político por denunciar que la intervención internacional ha situado a destacados criminales en el poder. El precio personal es vivir en la clandestinidad para evitar que un nuevo atentado ponga fin a su vida. Ya ha escapado de cuatro. Ahora presenta el libro “Una mujer contra los señores de la guerra” (Kailas), con el cual pretende “quitar la máscara a los señores de la guerra y explicar que la supuesta guerra contra el terror es una ocupación”. Los beneficios irán destinados a proyectos educativos.
Usted está rotundamente en contra de la presencia de tropas extranjeras en Afganistán. ¿Cree que hoy el país está peor que en 2001?
La situación de hoy es igual de catastrófica que durante el régimen talibán. En las áreas rurales y especialmente para las mujeres, la vida es un infierno. Sí que en algunas áreas las mujeres pueden ir al colegio o a trabajar, pero esta supuesta guerra contra el terror es también una guerra de propaganda que con pequeñas cosas busca justificar ante el mundo un conflicto con fines estratégicos y económicos. Estados Unidos y la OTAN dijeron que ocupaban Afganistán para traer democracia y derechos, pero pusieron al frente a los señores de la guerra, auténticos criminales. Por eso hoy, nueve años después, la situación es un desastre y Afganistán es un paraíso de terroristas y productores de droga.
Como dice, defender a las mujeres era uno de los objetivos de la intervención y hoy, en la Constitución, hombres y mujeres son iguales. ¿Se ha avanzado algo en la práctica?
Es verdad que la Constitución reconoce la igualdad de género y si tuviéramos un gobierno democrático se respetaría, pero ahora es papel mojado, se han dictado otras leyes que lo contradicen. Por ejemplo, el estatuto de la familia chiita no permite a las mujeres salir de casa sin el marido y no reconoce los mínimos derechos de la mujer. Pero además, no importa qué leyes hay porque no se respetan. Los criminales no son perseguidos o no están más que unos días en prisión, lo que provoca que aumenten los casos de niñas y las mujeres que sufren violaciones, ataques con ácido, violencia, bodas forzadas, suicidios… ¡Hay tantos ejemplos de ataques a mujeres y de criminales impunes! Para los señores de la guerra es más fácil matar a una mujer que a un pájaro.
Entonces, ¿qué diferencia hay respecto al régimen talibán?
La diferencia es que ahora muchos de estos crímenes los cometen los que se supone que deben traer la democracia. En cambio las activistas por los derechos humanos todavía tenemos que vivir en la clandestinidad. Con los talibanes yo llevaba la maldita burka para protegerme porque era maestra clandestina, y ahora sigo siendo clandestina y ni con burka y guardaespaldas estoy segura.
Así, para usted cuanto antes se retiren las tropas mejor. ¿Cómo ve el día después?
Si se van hoy, mejor que mañana. La gente ya está harta y quiere que nos dejen vivir solos, ya no esperamos nada bueno de las fuerzas extranjeras. Preferimos tener sólo un enemigo. Ahora tenemos dos, por un lado los talibanes, los señores de la guerra y de la droga, que no tienen ningún problema entre ellos y de hecho están negociando, y por el otro Estados Unidos y la OTAN, que están bombardeando el país y matando civiles. Y además ahora quieren negociar oficialmente con los talibanes, ¡es ridículo!
¿No teme una guerra civil cuando se vayan las tropas?
En los medios occidentales siempre se difunde la idea de que una guerra civil es inevitable pero nunca se habla de que ya estamos en guerra civil. Como más tiempo estén las tropas más dura será la situación posterior. Pero EEUU no está solo en esto, espero que el resto de países les presionen para salir, porque para nosotros todas sus proclamas de paz ya no son más que sandeces.
¿Tampoco teme que se repita un régimen talibán?
¡Es que ya están en el poder! Al menos 24 están en el parlamento o en lugares de poder, como Mulah Mutawakkil, antiguo ministro de exteriores talibán, el Mulah Abdul Salam, que participó en una masacre en Mazar-i-Sharif, o Arsalan Rahmani, antiguo ministro talibán de asuntos islámicos. Muchos se han afeitado y se han vestido con traje occidental pero siguen siendo los mismos, cómo van ser moderados si son terroristas. Nunca han pedido perdón al pueblo, como tampoco lo han hecho señores de la guerra como Gulbuddin Hekmatyar, con graves crímenes de guerra en sus espaldas, especialmente contra las mujeres. Los talibanes y los señores de la guerra deberían estar en el Tribunal de la Haya y no en el parlamento.
¿Qué papel juega el presidente Karzai en todo esto?
Cada vez que nos ocupan (los británicos, los soviéticos…) sitúan a una marioneta en el gobierno. Con la ocupación de la OTAN y de EEUU los afganos vemos a Karzai como la marioneta de turno que permite que todos los criminales ocupen las instituciones y controlen el país. Además, gastan millones que supuestamente van dirigidos a la reconstrucción para pagar su seguridad privada y para llenar sus cuentas en bancos extranjeros.
En su libro señala como prioridad el desarme de los señores de la guerra. ¿Cómo lo haría?
Es posible hacerlo, pero necesitamos que la comunidad internacional deje de financiarles y de darles armas. Los talibanes y los señores de la guerra siempre han recibido ayuda del exterior, de Estados Unidos o de los países vecinos, de forma que el conflicto se retroalimenta, se necesitan unos de otros. Necesitamos que la comunidad internacional dé apoyo a los demócratas, que somos muchos. Por ello pedimos que los ciudadanos occidentales hagan entender a sus gobiernos que la democracia nunca llegará por vía militar y que hay que fomentar la educación. La ayuda que llega hoy al gobierno de Karzai se lo reparten los corruptos, es como dejar que el conejo guarde de la zanahoria. Nosotros pedimos el apoyo a las organizaciones que de verdad luchan y en las que los afganos arriesgan sus vidas por la educación.
Teniendo en cuenta la dificultad que supone sacar a los señores de la guerra del poder, ¿ve posible algún tipo de reconciliación?
No es difícil echarles, sin interferencias extranjeras los afganos sabremos cómo hacerlo, la gente les odia y tendrán que irse del país. Es imposible reconciliarse con los criminales. Los políticos pueden crear un proceso artificial, pero la gente no perdona. Los señores de la guerra estaban escondidos durante el régimen talibán y ahora volvieron sólo por el apoyo internacional, pero su poder es como un disfraz, superficial.
¿La llegada de Barack Obama ha traído cambios sobre el terreno?
Obama ha extendido la guerra, su política es peor que la del criminal Bush. Ha enviado más soldados, ha permitido más criminales en el nuevo gobierno de Karzai y ha traicionado la verdad, que es la primera víctima en Afganistán. Los medios nunca informan de los opositores y nunca preguntan a la gente de las provincias qué quieren.
Hace pocos días Estados Unidos anunciaba que bajo el suelo afgano había importantes recursos energéticos. ¿Cree que éste fue el motivo real de la intervención?
El principal motivo para ocupar Afganistán fue su localización geoestratégica. Estamos en el corazón de Asia y desde allí pueden controlar el gas y el petróleo de los países vecinos, la producción mundial de droga y vigilar a China. Con los talibanes casi no se cultivaba opio y tras la intervención somos el principal centro de producción mundial. Incluso el hermano de Karzai es un famoso narcotraficante. Nadie se atreve a decir que las tropas internacionales lo permiten y los perjudicados siempre son los más pobres. EEUU y la OTAN no quieren estabilizar el país porque necesitan justificar la ocupación y aprovecharse estratégicamente y económicamente del país. Las fuerzas internacionales y los terroristas están jugando a Tom y Jerry.
Así, ¿no confía en la promesa de Obama de empezar la retirada en 2011?
No, nunca, esperan quedarse allí mucho tiempo.
Usted fue expulsada del parlamento en la legislatura que finaliza. ¿Volverá a presentarse en septiembre?
Me lo han pedido desde muchas partes del país, pero tras hablarlo con mis seguidores, no concurriré. No serviría para nada, el jefe de la comisión electoral, Fazal Ahmad Manawi, es enemigo mío declarado y la corrupción es tan profunda que no me permitirían ganar. Creo que en el próximo parlamento habrá más señores de la guerra, más talibanes y más narcotraficantes. El propio Manawi es un señor de la guerra. No serán unas elecciones democráticas.
Cuando la expulsaron, ¿echó de menos el apoyo de las otras diputadas?
Los diputados que me apoyaron se pueden contar con una mano, incluso cuando me insultaron y agredieron. En el parlamento siempre me sentí muy sola, pero fuera de él siento que tengo el apoyo de la gente.
¿Este movimiento de gente demócrata que dice que piensan como usted podría desembocar en la creación de un partido independiente?
Hay una resistencia popular formada por afganos de a pie, estudiantes, intelectuales… Hay mucha gente que lucha por los derechos humanos arriesgando sus vidas, porque sabemos que es algo que no nos va a traer desde fuera. Pero cualquier intento de crear una fuerza política progresista es marginado y se le intenta silenciar. De momento trabajamos desde la base, creando conciencia entre los jóvenes, y a poco a poco surgirá algo real. Al final hemos sacado algo positivo de la situación: la creación de una conciencia política entre la población.
Su vida corre peligro en Afganistán. ¿No se ha planteado exiliarse?
Nunca, no puedo dejar a mi gente y a todos los que arriesgan sus vidas por ayudarme y que no tienen la opción de irse. Aunque desde la clandestinidad no puedo dar todo el apoyo que me gustaría a las víctimas, necesito sentirme cerca. Debo aprovechar mi fama para luchar, no para irme.
Usted es positiva. ¿Sinceramente, es optimista sobre el futuro de Afganistán?
Soy optimista para seguir luchando. No temo a la muerte, temo al silencio político sobre las injusticias que sufre mi país. Las víctimas me dan fuerza día a día. Si luchamos, podemos fracasar, pero si no luchamos seguro que fracasamos. Quizás los frutos se vean en otra generación, pero es nuestra responsabilidad.
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